Comuniquese: 02392-422298 02392-431241 Email: catl@speedy.com.ar

Osvaldo Omar Hernández: Doctor, y Maestro

  • Interes General - 7 de julio de 2019

Una trayectoria que es un espejo donde mirarse y un camino a seguir. Desde el ejercicio individual de la profesión, y también, y muy especialmente, desde el compromiso, la ecuanimidad, la solidaridad y la generosidad volcada en el ámbito de la colegiación. La historia que viene escribiendo el Dr. Osvaldo Omar Hernández tiene un capítulo aparte, en letras mayúsculas, para sus casi 30 años de labor en el Tribunal de Disciplina de nuestro Colegio. 

Vale señalar que el Tribunal de Disciplina fue creado por la Ley 5.177 en la Provincia de Buenos Aires, y es, junto con el Consejo Directivo, uno de los dos órganos que componen la organización colegial. "Su naturaleza es de carácter eminentemente ética y su razón de ser reside en la necesidad de conservar para la profesión de la abogacía, el poder sancionatorio y de corrección disciplinaria, en protección de los derechos de la sociedad a la que la profesión sirve, y de la libertad del ejercicio profesional, al sustraer de otros poderes la materia disciplinaria", explica el Dr. Hernández.

Mientras no existieron los tribunales de disciplina, el poder de juzgamiento de las fallas éticas de los abogados estuvo a exclusivo cargo de la justicia. "La experiencia indicaba que en muchos casos el abogado se limitaba en sus reclamos por temor a las sanciones, con detrimento de los derechos de sus representados", agrega.

La experiencia internacional encontró en la colegiación la posibilidad de que el juzgamiento de las faltas a las normas éticas de los abogados estuviese a cargo de sus pares.  

Acerca de lo que significa ser convocado para integrar el Tribunal de Disciplina, el Dr. Hernández dice que "constituye un gran honor para quien es llamado a ocupar un cargo en el mismo. Es el reconocimiento de su aptitud moral ante todo, y a la vez de su formación jurídica", y a partir de su experiencia personal comenta que "es necesario hacer una adaptación para ejercer el cargo sin sentirse incómodo. A ello ayudan los miembros del Tribunal que lo componen con antelación, cuya conducta y ponderación de los temas, es con seguridad la mejor referencia para los nuevos miembros".

"Es también cierto que la actuación en el  Tribunal implica una gran responsabilidad en el sentido de que se debe responder a la expectativa de la sociedad, no dejando sin castigo aquellas conductas reñidas con la decencia y el decoro, y a la vez, evitar caer en una persecución exagerada de las conductas profesionales", sostiene.

De lo que pudo vivir en sus casi treinta años de participación en el Tribunal, el Dr. Hernández destaca "los encuentros entre los tribunales de los distintos colegios, con temarios que reflejan las dudas sobre temas determinados, los intercambios en experiencias de funcionamiento y las publicaciones de jurisprudencia del Consejo Superior de los colegios provinciales, que actúa como tribunal de apelaciones de las sentencias de los tribunales de cada colegio, y ayudan a la formación de los integrantes de éstos órganos, que resultan así ser mas técnicos que políticos".

En la enumeración de lo expuesto, se apoya para señalar enfático que "la actividad como miembro del Tribunal resulta enriquecedora, y es un servicio que constituye una fuente de maduración profesional".

A la hora de recrear alguna anécdota durante toda su participación en el Tribunal, reconoce la existencia de muchas, pero prudente, elige contar "la de una causa ya muy antigua, en la cual un colega, matriculado en La Pampa, ejercía la profesión también en  dos ciudades de nuestro departamento judicial, sin estar matriculado en ningún colegio de nuestra Provincia. Ante la denuncia de un Juez de Paz, constatamos que en sus escritos dejaba constancia de su tomo y folio de inscripción, sin mencionar el colegio de abogados correspondiente. Así fue que le impusimos una multa, la cual abonó, no sin antes manifestar que él no era partidario de la colegiación obligatoria".

A modo de respuesta a aquella afirmación, el Dr. Hernández celebra que "afortunadamente hoy en día la colegiación, con todos sus beneficios, cuenta con la aceptación generalizada de los colegas".

Evita precisar cuáles son los casos más frecuentes que llegan al Tribunal -"no podría decirlo con mucha certeza por cuanto son variados", reflexiona-, pero marca que muchos de ellos "devienen de denuncias de los juzgados y consisten, a veces, en actitudes de colegas que violan las normas de ética establecidas, por demandar a gente que patrocinan o han patrocinado ante la justicia".

Invitado a dejar un consejo para los jóvenes que están entrando a la profesión o empezaron hace relativamente poco, considera  que "el más apropiado es recomendarles que no teman parecer muy inseguros por dudar hasta último momento de la estrategia elegida. La duda, y el machacar sobre el estudio de los temas, son el mejor alimento para la consolidación profesional".

"Si se me permite, además, quisiera aconsejar que siempre tengan muy en cuenta las sabias palabras de Angel Ossorio y Gallardo al escribir su famoso “Decálogo del Abogado” . Allí se concentra la sabiduría de un brillante abogado que, entre otras cosas, pone al sentido común por encima de otras virtudes", amplía.

Respecto de los cambios ocurridos en la profesión, se remonta a 1974, año en el que comenzó a ejercerla, "y sin perjuicio de los muchos que ha habido, destaco en lo humano la masificación de la profesión, con el avance de los tiempos y el aumento de la población universitaria. Así ha sido que se incrementaron las necesidades de mayores servicios de los colegios de abogados, y una mayor y mejor infraestructura".

"Sin ir más lejos recuerdo nuestro colegio en la década de 1970, compuesto de una sala que oficiaba de Mesa de Entradas y Secretaría, ocupada por Tito Pesajovich y una empleada, y enfrente y a la par, una oficina un poquito más grande con varias máquinas de escribir sobre las cuales los abogados de afuera de Trenque Lauquen, nos tirábamos encima para redactar escritos y aprovechar cada viaje", rememora con una sonrisa.

Y en lo que refiere al procedimiento judicial, el Dr. Hernández puntualiza que "la gran innovación ha sido la digitalización de los expedientes y el uso de internet para las presentaciones. Esto ha ocurrido siguiendo una tendencia mundial, con el objetivo de mejorar y aligerar la administración de justicia, cuestión que aún está por verse. Esperemos que estas nuevas herramientas no se desvirtúen con la desidia de algunos funcionarios a los que aún hoy en día, hay que estar solicitando “pronto despacho” para evitar que las causas duerman. Ello no implica no celebrar la mejora del procedimiento, pero estemos atentos desde los Colegios y no permitamos que aparezcan también nuevos vicios que oscurezcan los logros".

Será justicia, Dr. Hernández. Gracias, Maestro.

 

Ingrese a su Cuenta

Error message here!

Hide Error message here!

Olvidó su Password?

Or register your new account on Blog

Error message here!

Error message here!

Hide Error message here!

Olvidó su password? Por favor ingrese su email. Recibirá un link con la información para ingresar.

Error message here!

Volver al login

Cerrar