Ponencia de la Dra. María Paula Yarza, en representación del Colegio de Abogados del departamento Judicial Trenque Lauquen, en el VII Encuentro Nacional de Abogadas y Abogados de Derecho(s) Animal(es), realizado el pasado viernes y sábado con organización del el Instituto de Derecho Animal del Colegio de Abogados Moreno-Gral. Rodríguez.
El crecimiento urbano en las ciudades ha generado un fenómeno cada vez más evidente: la presencia de aves en entornos urbanizados. Este proceso plantea desafíos tanto para la conservación de la biodiversidad como para la consideración de los derechos y la ética en relación con estos seres no humanos y su relación con los otros. En esta ponencia, exploraremos la intersección entre el derecho animal, la legislación actual y la ética animal en el contexto de las aves en las ciudades e incipientes urbanizaciones.
Derecho Animal y Legislación Actual: El reconocimiento de los derechos de los animales ha ido ganando terreno en el ámbito jurídico internacional y nacional. En Argentina, la Ley Nacional N° 14.346 establece sanciones para quienes maltraten o hagan sufrir a los animales, aunque su aplicación y efectividad en el contexto urbano pueden ser limitadas. En la provincia de Buenos Aires, la Ley N° 13.330 declara de interés provincial la protección y promoción de los derechos de los animales, lo que implica un marco legal para considerar el bienestar de las aves en dentro de las ciudades.
Sin embargo, la legislación existente suele centrarse en casos de maltrato animal evidente, dejando lagunas en cuanto a la protección de los hábitats urbanos de las aves y su bienestar general. Es necesario revisar y ampliar estas leyes para abordar de manera más integral la convivencia entre humanos y avifauna en las ciudades y los suburbios que la rodean.
La intensiva utilización de tierras para cultivos, con su consecuente desmonte y desplazamiento de aves y pájaros hacia otros pastizales, se ve exacerbada por el avance de loteos y urbanizaciones en áreas que anteriormente servían como hábitats naturales.
Este fenómeno, impulsado por el crecimiento y progreso económico de las grandes ciudades y centros urbanos, obliga a estas especies a buscar refugio en entornos más seguros, como son los espacios urbanos con sus edificios, plazas y torres, donde encuentran protección frente a los depredadores y condiciones climáticas adversas. La concepción de liminales, propuesta por Donaldson y Kimlicka en su teoría de la zoópolis,(en efecto los autores incorporan esta categoría a la clásica que divide a los animales en domésticos – salvajes en el marco teórico político de su obra, reconociéndole derechos como sujetos políticos miembros de la comunidad donde viven) reconoce la necesidad imperante de coexistencia entre estas especies animales no humanos y los habitantes animales humanos de las ciudades, otorgando a las aves y pájaros un estatus de ciudadanos-residentes políticos dentro de este entorno compartido.
Ética Animal: Desde una perspectiva ética, el trato hacia las aves en entornos urbanos debe considerarse no solo en términos de legalidad, sino también de moralidad y responsabilidad humana. Las aves son seres sintientes con capacidad de experimentar sufrimiento y placer, por lo que tenemos la obligación ética de tratarlas con respeto y consideración.
La ética animal nos llama a cuestionar nuestras acciones y decisiones en relación con las aves urbanas. ¿Estamos proporcionando entornos seguros y adecuados para su desarrollo? ¿Estamos respetando su libertad y autonomía? Estas preguntas nos llevan a reflexionar sobre la planificación urbana, el diseño de espacios verdes y la gestión de residuos, entre otros aspectos, para garantizar el bienestar de las aves en nuestras ciudades.
En el caso de análisis que motiva la presente ponencia, dado por la creciente y preocupante opinión pública con discursos y conceptos cada vez más duros en torno a los Tordos y Estorninos, las Cotorras y las Palomas, que colocan a las aves en categorías de animales “indeseables”, “sucios”,” ruidosos”, “molestos”, “plagas incontrolables” por lo tanto, sujetos de crueldad, persecución y en muchos casos la muerte.
Numerosas noticias en medios periodísticos reportan incontables métodos de control, los cuales han intentado alejar a estos animales, poniendo en peligro el ecosistema y enfocando las políticas y los recursos en métodos que no funcionan o no arrojaran resultados a lo largo del tiempo (ver: Control ético de la población y convivencia responsable con especies liminales. El desafío de las palomas urbanas para el bienestar animal. De Nuria Kojusner/El estornino pinto en la Argentina: desafíos y prioridades. Lucia M Ibáñez.). Llevándonos a un nuevo interrogante: ¿Es correcto en enfoque que se le da desde los medios, son estos discursos influencias negativamente poderosas a la hora de buscar métodos de convivencia respetuosa con los animales no humanos? ¿Desde nuestro lugar, cómo podemos acercar propuestas a ese discurso unidireccional, especista y plagado de influencias negativas? ¿Podemos aportar una mirada especialmente anti-especista colmados de influencias positivas para la convivencia pacífica en entornos seguros y en congruencia con las necesidades actuales de discursos vertiginosamente solucioncitas?
Ante actuales interrogantes es imperante resaltar la necesidad de buscar un discurso univoco que reúna una mirada ética y antie-especista, a fin de proveer de herramientas jurídicas y de educación para toda la sociedad, explícitamente para aquellos que toman decisiones, a fin de allanar una nueva mirada adecuada a los tiempos que corren y que implique reconocer los derechos de las aves, su importancia y sobre todo su valor intrínseco dentro de las ciudades donde conviven con los otros animales, y ello solo ocurrirá si se pone en discusión la mirada multiespecie con enfoque desde el reconocimiento de los animales no humanos como sujetos de derechos básicos.
Conclusiones: Las aves en entornos urbanos representan un desafío multifacético que requiere de enfoques integrados desde el derecho animal, la legislación y la ética. Es fundamental revisar y fortalecer la legislación existente para garantizar la protección de la avifauna en contextos urbanos, así como promover una cultura de respeto y cuidado hacia estos seres vivos. Solo mediante un compromiso conjunto de la sociedad, las autoridades y los expertos podemos construir ciudades más inclusivas y sostenibles para todas las especies que las habitan.

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