Dos jóvenes profesionales, una de Trenque Lauquen, Delfina Pereda Tavoloni, y otro de América, Juan Pablo Rosolen, prestaron juramento y se incorporaron a la matrícula del Colegio de Abogados del Departamento Judicial Trenque Lauquen (CADJTL), en un acto encabezado por el Presidente de la institución, Dr. Hugo David Palomeque, y que se realizó el miércoles en el Salón Auditorio de la sede central.

Acompañado por miembros del Consejo Directivo –los Dres. Felipe Arrastúa (Tesorero) y Hernán Cerinignana (Vocal suplente), a quienes se sumaron los Dres. Pablo Pergolani (Secretario), Mario Martín (Prosecretario) y Horacio Samamé (Vocal suplente)-, el Dr. Víctor Hugo Rojas Centurión y familiares y amigos de los nuevos matriculados, el Dr. Palomeque les dio la bienvenida a ambos colegas.

“Ahora van a matricularse para encarar una nueva etapa en la vida que es muy importante. Pensamos que cuando nos recibimos y nos entregan el título de grado culmina una etapa, que es una llegada, pero quienes llevamos unos años en el ejercicio de la profesión sabemos que ese momento es recién la bandera de largada para el comienzo de una nueva etapa de la vida, que es ni más ni menos que vivir de la profesión de abogado en la mayoría de los casos”, comenzó diciendo el titular del CADJTL.

Y agregó: “Es importante hablar de lo lindo que es el ejercicio de la profesión, el haber elegido la carrera de abogados. En algún momento de la carrera, y también después, a veces nos cuestionamos si es lo que queremos realmente, y por ahí nos frustramos un poco. Es normal que nos cueste al principio, es un cambio traumático, pero con el paso del tiempo nos damos cuenta que elegimos bien, que se puede vivir de la abogacía y que es nuestra profesión”.

El Dr. Palomeque reforzó la idea desde la autorreferencia: “Yo, con más de 30 años ejerciendo, les puedo decir que todos los días que me levanto agradezco porque estoy convencido que (la abogacía) es una de las profesiones más nobles que hay, aunque muchas veces se piense que no; somos los únicos profesionales que juramos y nos comprometemos a trabajar gratis por aquel que no tiene medios”.

Si bien advirtió que no es su costumbre dar consejos, el Dr. Palomeque reflexionó que “lo mejor que uno puede hacer cuando comienza esta carrera es tratar de poner muy en alto los principios que aprendemos. Cuando juramos prometemos cumplir con la Constitución Nacional, la Constitución Provincial y las leyes, y teniendo presente eso continuamente durante el ejercicio de la profesión vamos a ver que no es tan difícil a la hora de tomar decisiones, porque es lo que nos va a ayudar en el futuro a sentirnos bien, pero a su vez también debemos cumplir con esta manda que tenemos de defender los derechos individuales y generales”.

Además repasó la función gremial que tiene el Colegio y el rol que cumple para asegurar el funcionamiento de la Justicia, y los convocó a participar de la vida institucional desde el lugar que ocupen.

Luego hizo uso de la palabra un ex miembro del Consejo Directivo del Colegio, el Dr. Rojas Centurión, en cuyo estudio comenzó a desempeñarse la nueva matriculada: “Delfina (Pereda Tavoloni) está trabajando en el estudio hace un tiempo, conozco a sus padres desde el año 85 ú 86 y ella se incorporó hace unos meses a la oficina, realmente ha sido un placer recibirla, conocer sus valores y conocimientos; ha cumplido una función brillante en muchos casos”.

El reconocido profesional invitó a Delfina y Juan Pablo a que “lean la Ley 5.177 sobre el ejercicio de nuestra profesión para profundizar las normas de ética profesional. Si ustedes logran comprender los términos de nuestra Ley y especialmente las normas de ética profesional, van a ser grandes abogados, van a poder ejercer con mucha pasión, con mucho amor y mucha dedicación por esta profesión tan linda”.

“Voy a tomar el atrevimiento de agregar a la lectura que ha sugerido Cristian (Crespo), otra cuyo autor es Angel Ossorio y Gallardo, el libro se llama “Alma de la Toga” y es maravilloso; además del amor que sentimos de haber elegido esta profesión, leer esa obra es convencerse de que lo mejor que nos pudo pasar es haber decidido ser abogado”, enfatizó el Dr. Rojas Centurión, quien concluyó citando el Decálogo del Abogado, escrito por el uruguayo Eduardo Rocca Couture, una pieza de cabecera para todos los profesionales de la abogacía.