No por ansiedad sino por cuestiones de calendario, comenzamos la fiesta del Día del Abogado y de la Abogada, nuestra fiesta, un par de horas antes, el viernes 28 de agosto, pero el encuentro se extendió lo suficiente para que la fecha en la que nos celebramos como profesionales nos encontrara juntos, como debe ser: compartiendo con amigos o compañeros de todo el departamento judicial una linda velada alrededor de una mesa. Charlando, disfrutando, agasajándonos. Y reconociendo a quienes cumplieron 30 y 50 años, toda una vida, en el ejercicio de una actividad que nos apasiona. El combo se completó con buena música, rica cena, pila de recuerdos y anécdotas. Y mucha alegría. La necesaria para hacernos volver el año que viene. Los y las esperamos.